Todo empezó bastante mal, la manifestación convocada por el Foro de Ermua y otras organizaciones el sábado 21 en Pamplona, no se orientó bien desde el principio. La polémica surgida en torno al artículo quinto del manifiesto, en el que se hacía referencia “privilegios fiscales” fue puramente artificial, y sirvió para mostrar la peor cara de unos acomplejados gobernantes, que ya parecen estar en año electoral y guiñando el ojo a las huestes de CDN. Es cierto que los convocantes mostraron poca sensibilidad y sobre todo, poco conocimiento de nuestra idiosincrasia. Es cierto que debían previamente haber consensuado la declaración que iba a ser leída, e incluso haber aprovechado para “foralizar” el acto. Dándole un carácter añadido de defensa de nuestra singularidad como esencia misma de España. Pero no es menos cierto que se podía haber tendido un poco la mano y propiciado una respuesta contundente y unificada de la ciudadanía, en un fin de semana que pasará a los anales por haber sido clave en nuestro devenir, y cuando digo “nuestro” me refiero al de Navarra y España. Porque si alguien piensa que los navarros podemos tranquilamente seguir viendo los toros desde la barrera, se equivoca rotundamente. Lo ocurrido con la manifestación/encuentro/congreso de Eta/Batasuna en Bilbao es un eslabón más en el “Plan de ZPachi” el de “una tregua por Navidad”, que ahora se ha cambiado por “una tregua por caridad” porque ya viene ZP con las rebajas. Ya nos podemos preparar los ciudadanos navarros amantes de nuestra singularidad, lo que este hombre será capaz de lucir en el mostrador de las rebajas para mantenerse en el poder, no lo sabe ni él. Pero mucho me temo, que cosas veremos, en lo que se refiere a Navarra. Y que decir del Estatuto dominical de Cataluña con alusiones nacionales incluidas. Aquí si se puede hablar de privilegios financieros, porque sacarse de la chistera una formula magistral y exclusiva para repartir los ingresos fiscales y las inversiones del estado, sin conexión posible con la tradición histórica y sin posibilidad real de ser replicada en el resto de comunidades autónomas, es sin duda, no ya un privilegio, sino auténtica tomadura de pelo para el resto de las comunidades. Y supone, sino al tiempo, una amenaza real para nuestro régimen foral, pues lo trivializa y saca de contexto, pudiendo acabar siendo somatizado por el efecto “estatut”. Aquí ya tenemos cierta experiencia en la apropiación utilización y banalización de conceptos, símbolos y expresiones culturales, que nos son inherentes y nos han sido expropiadas hasta el punto que, a muchos ya, les parecen ajenas. En definitiva, se ha perdido verdaderamente una oportunidad histórica, para haber manifestado el sentir mayoritario del pueblo navarro en defensa de sus derechos, que es lo mismo que decir de la unidad nacional. No están los tiempos para matices y pusilanimidades. Yo estuve allí, a pesar de que uno de los oradores, al menos uno, Iñaki Ezquerro es un conocido laicista y sostiene planteamientos vitales en este punto, diametralmente opuestos a los míos. Pero toca buscar lo que nos une, si queremos sobrevivir a lo que se nos avecina. Los dirigentes de UPN podían haber hecho como un conocido pamplonés; se salía cada vez que las palabras de los oradores no eran de su agrado, así anduvo entrando y saliendo por lo menos en cuatro ocasiones, que yo contara, aunque solo hubiera sido por el sentido homenaje que se rindió a las víctimas del terrorismo y en especial a las fallecidas en Navarra. Mikel Goñi