¡Qué suerte estar en el lugar adecuado en el momento adecuado! O no, porque también hay quien se lo ha currado, estando cuando no apetecía estar, guardando la posibilidad de ser, con todas las consecuencias, un político en activo, aguantando como una lapa en los momentos de crisis. Llega el momento de los nombramientos y los nominados no seleccionados para la fama, tantas ilusiones perdidas, se guardan el chasco para sí, pues no se puede contar, como una medalla invisible en el cursus honorum.
Y para frustración la que habrá provocado en algunos corazones cada una de las interrupciones voluntarias de la dirección general que estamos viviendo ahora en directo. ¿Era preciso hacerlo así, como un borrón y cuenta nueva? Los cargos de libre elección son eso, pero ¿es preciso hacer todos los cambios ya, de golpe, sin sopesar que a lo mejor no hacía falta cambiarlos a todos?
La democracia es así, con esta parte digital -la «dedocracia»- tan poco estética, tan parecida al estilillo discrecional de los reyes antiguos. Seguro que unos, teniendo en cuenta las circunstancias, van a asumir su pequeña cuota de gobierno con dignidad y solvencia. Otros meterán la pata continuamente. Porque las formas en las que uno arriba al servicio público son al fin y al cabo lo de menos. Es ley de vida.
Un comentario
Equipo de NC, será interesante conocer cuando todos/as hayan sido nombrados/as, sus curricula comparados con los de sus predecesores/as. Y ya sería para nota, tener información sobre el perfil del puesto, más allá de quien lo ocupe.