Nunca pensé que me alegraría de una prohibición como la que están barajando para los porno-anuncios nuestros políticos en medio de su estresante vida parlamentaria. Aunque bien pensado creo que debería mostrarme un poco más solidario con los compañeros de la prensa X que son prensa, al fin y al cabo, servidores de la verdad como el menda. ¿Qué harán por ejemplo en estos tiempos de estrecheces nuestros amigos del «Diario de no todos los navarros» sin esos eurillos que ahorran gracias a la esclavitud sexual? Lo mismo se ven obligados a cerrar y malvivir; y quién sabe si a pensar en cambiar de oficio; y -Dios no quiera- como último recurso, recurrir en sus propias carnes al diabólico comercio morboso. Sería una gran pérdida. Y además, sin anuncios, ¿qué clase de negocio iban a hacer? Sería como salir de guatemala para acabar en guatepeor.