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Después de la gracieta del editorialista Oroz a propósito del origen roedor de la denuncia sobre el enjuague osasunista, nos deleita El Heraldo de Cordovilla con una aparición estelar del Consejero de la Cosa Social señor Alli. No se sabe muy bien a santo de qué aparece uno delos mayores damnificados por cualquier ingreso que deje de percibir la Hacienda Foral defendiendo un asunto en el que, según reconoce, no ha tenido ni arte ni parte. No se entiende más que como parte de una coordinada coreografía gubernamental para dar apariencia de normalidad a lo que no ha sido más que una burda patraña legislativa.
Lo verdaderamente risible de la aparición de Alli es esa afirmación de que “La Hacienda Foral ha hecho su trabajo”. De ser así debe de haber comenzado hace relativamente poco. No se entiende muy bien que a quien está “haciendo su trabajo” se le acumulen de repente unos cincuenta milloncejos de euros de deuda. Salvo que estuviera, es posible, haciendo solo parte de su trabajo, y dejando otra parte de su trabajo para otro día… o para ningún día.
Sobre las borrajas del señor consejero un par de reflexiones. Puede que efectivamente la investigación de la Unión Europea quede en agua de borrajas, en agua de Carabaña o en Agua de Lourdes. El agua debe fluir, y el aire debe correr. Ventilar, se llama a esto último, y en una cuestión como esta de los cincuenta millones, no está de más que haya un tanto de ventilación.
Cosas ha habido que iban a quedar en nada, en aire, en espuma, en agua de borrajas, y al final han quedado en tsunami que se ha llevado por delante a quien menos se pensaba. Me estoy acordando de los trajes de Camps (¡¡¡unos tristes pantalones, mireusté!!!) y en el Gurtelazo que de allí se derivó. De momento a mi la entrada de la Union Europea me da la tranquilidad de saber que este negocio lo va a estudiar gente seria. Para variar.