Si se borran todas las pruebas, el Fiscal General del Estado es un sujeto ejemplar. Esto al menos es lo que debe haber pensado el Fiscal General del Estado al borrar y ocultar sus móviles y sus mensajes con ocasión de la investigación judicial sobre la filtración de los datos confidenciales de la pareja de Ayuso. El problema es que borrando todas las pruebas y quemando su expediente hasta el carnicero de Milwaukee puede ser un ciudadano ejemplar.
ÚLTIMA HORA 🔴
— RTVE Noticias (@rtvenoticias) February 25, 2025
El Supremo dicta un auto en el que afirma que "es una evidencia" que el fiscal general del Estado, Álvaro García Ortiz, "ha hecho desaparecer pruebas" que estaban en su teléfono móvil https://t.co/rscwNdtsL3 pic.twitter.com/ml3gg81KSO
Lo cierto es que toda la deriva de los opinadores de progreso y del propio gobierno resulta de lo más llamativa en todo este caso. Se ha pasado de justificar la filtración, porque era necesaria para desmentir un bulo y aclarar la verdad, a negarla de manera radical. En algún momento alguien se dio cuenta de que legalmente no se podía justificar la filtración aunque fuera para desmentir un bulo. No se puede revelar un secreto oficial o un dato confidencial para desmentir un bulo. La nueva consigna pasó entonces a negarlo todo, y empezaron a negar la filtración quienes durante meses la habían estado dando por hecha al justificarla.
La UCO señala que el fiscal general recibió dos móviles, reseteó uno y no devolvió ninguno.https://t.co/Um5T7Osl2P
— THE OBJECTIVE (@TheObjective_es) February 26, 2025
El borrado de los móviles por parte del Fiscal General y las pruebas contenidas en ellos resulta por lo demás sumamente revelador. Nadie borra pruebas a su favor, por lo que seguro que el contenido de los móviles no servía para exculpar al Fiscal. Llama la atención ver a todos lo que se rasgaban las vestiduras con la destrucción del disco duro de Bárcenas por parte del PP (a martillazos, decían, aunque parece que no fue así), ahora argumentando con toda naturalidad la conveniencia de que el Fiscal General del Estado borrara todos los mensajes de su móvil en cuanto supo que le empezaban a investigar.
🎙️| José Miguel Contreras, director de contenidos del grupo PRISA, sobre el fiscal general y los borrados de mensajes en el móvil:
— El Regente (@_ElRegente_) February 13, 2025
"El fiscal general del Estado hizo extraordinariamente bien en borrar todo porque sabía lo que iba a ocurrir." pic.twitter.com/YAYBgWRE94
Evidentemente al borrar los mensajes desaparecen las pruebas, ¿pero significa esta desaparición de las pruebas una confirmación de la inocencia del fiscal o todo lo contrario? ¿No resulta el borrado revelador? Supongamos que no encontramos el cadáver del desaparecido en el coche del sospechoso, ¿pero no sería un poco raro que el sospechoso hubiera lavado con lejía el maletero de su coche justo el día en que se enteró que iban a registrarlo? No hemos podido recuperar la droga, pero hemos visto al traficante vaciar desde la lancha una bolsa de polvo blanco. Naturalmente podría ser azúcar, ¿pero por qué no conservar el azúcar y despejar dudas en vez de tirarla al mar y alimentar la sospecha de que fuera otra cosa? ¿Qué hace un Fiscal General destruyendo pruebas? ¿Qué es lo más lógico que podemos pensar? Politicamente, cuanto menos, esta situación debería haber dejado de resultar sostenible hace tiempo.
🔴 ÚLTIMA HORA | La UCO constata que el fiscal general borró sus mensajes de WhatsApp el día que el Supremo le encausó https://t.co/SrogBBLYmr pic.twitter.com/FPSiXbvQWj
— EL PAÍS (@el_pais) February 10, 2025
La situación del Fiscal General resulta tan insostenible que no falta quien piensa, maliciosamente, que a lo mejor la filtración de los datos de la pareja de Ayuso no es lo peor que se podía encontrar en ese móvil, y que resulta un mal menor borrar todo y parecer culpable de la filtración que conservar el contenido y revelarse asuntos acaso todavía más turbios. Sea como sea no existe para mantener la intachabilidad del Fiscal ninguna hipótesis que pueda resultar lógica y racional.