¿Cómo ha conseguido el nacionalismo atraerse completamente al PSN y someterlo a una sumisión absoluta? Una de las explicaciones es el mito del castigo electoral por el “agostazo” de 2007. El nacionalismo y sus satélites mediáticos han convencido absolutamente a los socialistas navarros de que o pactan con ellos incondicionalmente o pierden a todos sus electores y desaparecen como partido. Y efectivamente, de algún modo han conseguido que el PSN interiorice este mantra por completo, haciéndolo propio.
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Hace unos días, por ejemplo, el Diario de Noticias entrevistaba a la presidenta Chivite y le preguntaba:
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“Desde la premisa de haber situado al PSN como segunda fuerza tras perder el 40% del voto entre 2007 y 2015, ¿qué porcentaje de su presidencia corresponde a Cerdán en el orden interno y al PNV en el externo?”.
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Chivite no cuestiona en absoluto la premisa, y pasa a contestar la pregunta, por cierto reconociendo que en la elección del actual gobierno navarro “El PNV ha sido también un actor”, y que “no sé calibrar exactamente su peso porque han sido muchos los elementos en juego”.
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Centrándonos en el asunto del presunto castigo al PSN por el “agostazo” de 2007, el hecho en primer lugar es que en las siguientes elecciones forales, en las de 2011 (no las de 2015), cuando supuestamente el electorado socialista se habría cobrado esa decisión, efectivamente el voto socialista baja, concretamente de un 22,49% a un 15,85%. En términos de votos, la pérdida es de un 30% de votantes respecto a 2007. ¿Es entonces cierto el agostazo y su castigo?
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Una vez identificados los datos, cabría entrar sin embargo en su interpretación. ¿Seguro que ese descenso en el voto socialista se debe al “agostazo”? ¿Seguro que pactar con el nacionalismo habría tenido premio?
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Fijémenos por ejemplo en lo sucedido en la CAV entre 2005 y 2012. El PSE obtuvo en 2005 el 22,6% de los votos y en 2012 el 18,8%. Un porcentaje que cae al 11,8% en 2016. Es decir, el PSE ha sufrido un descenso de casi el 50% en el porcentaje de voto en la CAV entre 2005 y 2016. Por consiguiente:
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1-Es discutible presentar la caída del voto socialista en Navarra como un hecho particular y un castigo por el “agostazo”, cuando vemos que el mismo descenso e incluso en mayor medida ha sucedido también en la CAV.
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2-Es discutible que a los socialistas (no digamos a España) les haya ido muy bien arrimándose al nacionalismo, hecho que corroboran los datos tanto del PSE en la como del PSC en Cataluña.
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Si nos fijamos en lo sucedido en Aragón, nos encontramos con que el PSOE pasa de un 42% en las autonómicas de 2007 a un 28,5% en las elecciones autonómicas de 2011. ¿Será que el “agostazo” determinó también el voto del socialista aragonés?
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En las elecciones a la Asamblea de Madrid del 2005 el PSOE obtuvo el 33,5% de los votos frente al 26,2% de 2011.
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En Cataluña, el PSC obtuvo en las autonómicas catalanas de 2006 un 27,3% de los votos, frente al 18,3% del 2010, el 14,4% de 2012 ó el 12,7% de 2015.
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En resumen, es falso pretender que el PSN tuvo un castigo particular por el “agostazo” de 2007 cuando, como puede comprobarse, el PSOE ha venido sufriendo un fuerte castigo en todas las autonómicas desde 2007 en todas las autonomías españolas. Es falso también pretender que cuando los socialistas pactan con los nacionalistas reciben algún premio de su electorado y por ser falso, hasta es falso que al PSN le haya ido peor que al PSOE de cualquier otro territorio, con o sin agostazo, ya que de hecho le ha ido incluso mejor que a alguno de sus vecinos.
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Finalmente, el propio concepto de “agostazo” ya es en sí mismo una trampa dialéctica puesto que en la campaña de las forales de 2007, como puede comprobarse en la hemeroteca, pese a las reiteradas preguntas que se le hicieron desde todos los ámbitos el PSN puso buen cuidado en no aclarar en ningún momento si pactaría o no con Nafarroa Bai tras las elecciones, así que malamente pudo traicionar ningún compromiso. Otro mito nacionalista sin fundamento.
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Un comentario
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