Yo condono, tú votas, él paga

No hay barrera que el PSOE no esté dispuesto a saltarse para mantener el poder, ni mentira o estafa política no utilizable para intentar justificarse. La quita de la deuda autonómica es el penúltimo capítulo de esta degradación pactada con el nacionalismo golpista catalán a cambio de sus votos. ¿Cómo se llama comprar votos para uno con el dinero de todos? No, si ya lo sabemos, se llama socialismo, pero antes al menos disimulaban un poco.

Lo terrible de esta situación es que se trata, como en las estafas, de un mecanismo lo bastante complejo como para quedar fuera de la capacidad intelectual de buena parte de la población, o más allá de la cantidad de tiempo que le haría falta dedicar al asunto para entenderlo. Escuchar que el gobierno va a quitar deuda a todo el mundo y que la derecha se opone a ello cuesta 3 segundos (y 80.000 millones), la refutación en cambio requiere minutos. ¿Quién sin embargo dedica en estos tiempos minutos al día a reflexionar sobre un asunto político?

Perdonar deuda suena bien pero es mentira y un asunto complejo. ¿Le deben a usted dinero? ¿Le gustaría que se lo devolvieran? Entonces no se lance desenfrenadamente a aplaudir una quita. Por otro lado, esto que se ha sacado de la manga el PSOE no es una quita, sino una redistribución de la deuda. Parte de la deuda de cada comunidad pasa a asumirla el estado, lo cual está muy lejos de ser una quita. ¿O la deuda del estado no la pagamos también entre todos? Lo que cambia es el reparto del pago, lo que nos lleva al siguiente capítulo de este asunto. ¿Es justo quitar a todos el mismo porcentaje de deuda? A primera vista puede parecer igualitario, pero no lo es. Si le quitamos a todo el mundo un 20% de su deuda, sale mucho más beneficiado el que debe 20.000 que el que debe 2.000. No sólo por tanto es que el tratamiento es desigual, sino que es una desigualdad que perjudica al que se ha ajustado más el cinturón y ha administrado mejor.

En este asunto resulta clave atender al importe de la quita por habitante en cada comunidad. Aquí es donde el truco empieza a desvelar sus entretelas. De este modo, a un madrileño o a un riojano se le quitan 1.369 euros de deuda mientras que a un catalán se le quitan 2.284. Pero claro, por eso esto se ha pactado con los golpìstas catalanes y no con los madrileños o los riojanos.

Aunque puede resultar burdo, todo este esquema es el invento del gobierno para camuflar un pago multimillonario a Cataluña, a cambio de votos. Como no podía venderse sin más como un pago a Cataluña, había que generalizar el reparto, pero no se le podía dar a todo el mundo lo mismo que a Cataluña salvo peligro de reventar toda la financiación autonómica. Está por ver de todos modos que todo esto no reviente la financiación autonómica, pero al PSOE le importa un bosón cualquier cosa que no sea permanecer una noche más en Moncloa.

El esquema previsto por el PSOE no se encuentra sin embargo exento de malevolencia. Es injusto porque se perdona a unos más que a otros, que ya hemos dicho que tampoco es perdonar sino trasladar el pago a la caja común, pero se somete a las comunidades que se opongan a un doble chantaje digno del cerebro de un capo de la mafia calabresa.

Por un lado, el que no acepte el esquema pierde el dinero. El chantaje es aceptar un maltrato respecto a otras comunidades o quedarse sin nada. La mitad que el otro o nada. Si elijes nada tendrás que explicárselo a tus votantes. Si eres negro cobras la mitad que un blanco, pero o aceptas o no cobras nada. Si por otra parte aceptas el trato y coges el dinero, aunque sea menos de lo que reciben otros, de algún modo estás homologando el sistema. No puedes coger el dinero y después renegar del sistema, o puedes pero es más difícil justificarlo.

El PSOE además ha introducido alguna trampa como igualar la quita por habitante a Cataluña con la de Andalucía. De este modo, el PSOE le genera un problema al PP ya que a todo lo anterior añade tener que renunciar a la quita en Andalucía y explicárselo a los andaluces, o tragarse el pastel entero veneno incluido estilo decreto ómnibus. Maria Jesús Montero, ministra de Hacienda, prácticamente le compra el voto con el dinero de todos a María Jesús Montero candidata a la Junta de Andalucía. Para combatir todo esto hace falta sin embargo fortaleza moral, confianza en el elector y capacidad y voluntad de comunicar y explicar la cuestión. Quizá sea mucho pedir a Feijóo, cuyos antecedentes son siempre rendirse antes que aguantar que la izquierda mediática con todo su arsenal le pueda llamar radical.

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