Los datos de empleo, en este caso los de paro registrado, vuelven a confirmar el diagnóstico: Navarra no crea empleo. No es que no lo cree ahora, es que llevamos 6 años estancados. El paro repuntó significativamente con la pandemia y los confinamientos en 2020, para bajar después por el efecto presa de la economía al terminar la excepcionalidad y abrirse la compuerta. Pero de hecho hemos vuelto a las mismas cifras de paro de antes de la pandemia, que ya entonces andaban estancadas, o ni eso. En enero de 2023 tenemos 31.998 parados registrados, podría decirse que es una cifra menor que los eneros anteriores, pero lo cierto es que es tan poco menor que la palabra adecuada para describir el mercado laboral en Navarra es estancamiento.
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Existen dos formas de valorar este estancamiento del empleo en la comunidad. La primera en términos absolutos, que aunque mala puede ofrecer la ilusión de que atravesamos tiempos difíciles para todos, por eso la segunda es peor, cuando comparamos lo que hace Navarra con el resto de España.
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Como puede apreciarse en la imagen anterior, el paro registrado se comporta peor en Navarra que a nivel nacional. A nivel nacional 2022 cerró por debajo de 2021 en número de parados y 2023 comienza apreciablemente por debajo de 2022. Sin embargo, Navarra cerró 2022 a los mismos niveles de paro que 2021 y comienza 2023 a casi los mismos niveles de 2022. Por eso ya no somos la comunidad con menos parados en la EPA sino la sexta, y bajando. Porque estamos estancados y los demás no. En realidad el conjunto de España no lo está haciendo muy bien, pero respecto al conjunto de España los navarros vamos peor. La mejor política social, y de hecho la única que a largo plazo se puede financiar, no es pagar subsidios sino crear empleo. Lo progresista no es generar dependientes del gobierno sino crear empleo. Vamos sin rumbo y sin cambiar algo y deshacer mucho de lo hecho estos años no mejoramos, no vamos a ningún lado.
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