Mientras nos entretenemos discutiendo sobre todas las armas que le vamos a comprar a Francia, cómo vamos a presentar ese gasto en armamento como gasto solidario, y anotamos como gasto en Defensa hasta el coste de los puntos morados para simular que alcanzamos el objetivo de gasto comprometido, siguen pasando otras cosas graves y preocupantes en términos democráticos a las que no prestamos atención en el entorno europeo.

Así, por ejemplo, resulta que ya casi hemos olvidado que en Rumanía su Tribunal Constitucional ha cancelado unas elecciones, ha prohibido la candidatura del partido más votado, ha prohibido la segunda candidatura, y al última hora parece que ha aceptado al tercer candidato propuesto. O sea que en Rumanía hay elecciones que se convocan o se cancelan según quién se piense que vaya a ganarlas, y el candidato del partido favorito no lo elige ese partido sino el Tribunal Constitucional. ¿Y qué hace la UE? Apoyar sin fisuras toda esa anormalidad democrática. Sin duda Georgescu o Diana Sosoaca pueden ser candidatos extravagantes en algunos sentidos, ¿pero más que Rufián o Irene Montero? ¿Por qué Diana Sosoaca puede ser eurodiputada pero no candidata a la presidencia de Rumanía? ¿Cuál es la lista de propuestas que según la UE justifican la cancelación de un partido? Por lo visto son tolerables las candidaturas de partidos que han dado un golpe de estado o llaman presos políticos a los asesinos de sus rivales, pero no son tolerables en la UE candidaturas que cuestionan la pertenencia de un país a la OTAN o la UE. Por otra parte fuera de Rumanía y en la propia España proliferan los partidos, tanto de derechas como de izquierdas, que por un motivo u otro piden la salida de la OTAN o cuestionan a la UE y al euro. ¿Por qué sólo se cuestiona a los partidos de derechas de Rumanía? ¿Dónde está el límite? ¿En el catecismo davosiano de la Agenda 2030? Ahora que el aborto se va a convertir en un derecho constitucional, ¿se va a poder presentar un partido a las elecciones estando por ejemplo en contra del aborto? Aparte de poderse elegir entre siglas, ¿se va a poder elegir entre ideas o la democracia en la UE va a ser una farsa?
🇷🇴 BREAKING: Tear gas is being used against Romanians demanding justice after Georgescu's candidacy for the presidential elections got rejected, children among the crowd
— Daily Romania (@daily_romania) March 9, 2025
People have started blocking the streets of the capital demanding justice! pic.twitter.com/LRkvy97PXo
En este sentido no tranquiliza mucho tampoco lo que estamos viendo por Alemania. El PP y PSOE alemán han decido una reforma constitucional para saltarse el límite de endeudamiento y financiar, entre otras cosas, el rearme del país, pero lo han hecho no ya para aprobar una medida discutible, como casi todo, sino de una forma indiscutiblemente antidemocrática. Es decir, la reforma constitucional planteada requería una mayoría parlamentaria de dos tercios. Sin embargo, el nuevo parlamento emanado de las recientes elecciones no haría posible esa mayoría, por consiguiente han aprobado esa reforma con un parlamento en funciones y con una mayoría que ya ha quedado desfasada según los últimos resultados electorales. ¿Pero acaso va a cuestionar la UE lo que hacen Alemania o Francia valga la redundancia?

La cuestión es que la UE, salvo para quien no quiera verlo, ha dejado de ser hace tiempo una garantía democrática para los países de la Unión, si es que alguna vez lo fue. Es decir, ¿cuándo se demuestra que uno es demócrata? No cuando gana las elecciones, sino cuando las pierde. ¿Eran demócratas los chavistas cuando ganaban las elecciones? Evidentemente no, como ha quedado de manifiesto su comportamiento al perderlas, simplemente su totalitarismo quedaba camuflado por su victoria. En cuanto la UE ha visto que empezaban a ganar elecciones en distintos países partidos que cuestionan el discurso del bipartidismo socialpopular, o sea el discurso institucional de la UE, la UE ha empezado a hacer gala de comportamientos ostensiblemente antidemocráticos y totalitarios, bien sea por acción o por omisión. ¿Qué se puede esperar por tanto de la UE en España ante los excesos antidemocráticos del sanchismo? Absolutamente nada. No sólo es que la UE y sus instituciones no van a mover un dedo para detener la demolición del estado de derecho y la división de poderes en España por parte del sanchismo, sino que va a bendecir esos movimientos en la medida en que Sánchez sea un freno a cualquier cuestionamiento de las políticas de la UE, ya sea en materia de endeudamiento, ideología de género, defensa, inmigración, regeneración democrática o política energética. La UE forma parte del problema y no es que no vaya a venir de la UE una solución, sino que habrá que ir a la UE con la mentalidad de llevar una solución.
Un comentario
Los venezolanos decían «Venezuela no es Cuba, no nos pasará lo de Cuba» y pasó. Los españoles decíamos «España no es Venezuela, no pasará lo de Venezuela» y está pasando. Añadíamos la Unión Europea lo impedirá y le parará los pies a Sánchez. A Polonia, Hungría o Rumanía sí, pero Sánchez sigue navegando en el «destructor».